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Sopló el viento enamorado

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Antes de ponerme a escribir sobre otro viaje quiero compartir con vosotros un relato que escribió mi madre hace dos años para un libro que editó el ayuntamiento de Puertollano.

Diario de viaje es fruto de un taller que se realizó hace unos años donde personas de otros países contaban sus vivencias y que hoy en día son vecinos de Puertollano.  Ya que este blog se basa en eso…en el placer y las experiencias que te da el viajar, no he querido perder la oportunidad de compartir el relato que tantas veces me hace llorar y que me recuerda que tengo una madre todoterreno.

Su relato se llama “Sopló el viento enamorado”, espero que os guste…

Cuando el avión despegaba del aeropuerto de Lima, no podía sospechar que me estaba alejando de Perú para volver a él solo circunstancialmente. Mi vida iba a tener un cambio con el que no contaba. Años más tarde regresaría para visitar a los seres queridos que había dejado allí, mi madre y mis 8 hermanos, mi padre ya había fallecido. Tal vez mi madre sí tuvo la percepción de que aquello no era un simple viaje de placer porque antes de partir me daba esta recomendación: quiero que siempre tengas presente lo que te voy a decir, donde quiera que vayas recuerda que con tu comportamiento estás representando a tu familia y a tu país. 

De mi partida hace ya más de 30 años.

Mi nombre es Amanda y llegué a España aprovechando la compañía de mi hermana, quien venía por segunda vez, con la ilusión de conocer lo que por diversos medios había visto y escuchado referido a este país. Estaba muy interesada en las nuevas costumbres, paisajes…además de reencontrarme en la tierra de uno de mis antepasados (por parte de madre) que a su vez emigró a Perú en busca de fortuna.

De mi llegada a Asturias puedo decir que me llamó mucho la atención la similitud de su arquitectura, sobre todo con la serranía peruana, sin duda influencia de la colonización española. Lo que más me impresionó fue el tono tan fuerte y el acento especial que tenían los habitantes de la cuenca minera, me resultaba un tanto difícil de entender. Yo escuchaba y me daba la impresión de que siempre estaban enfadados, aunque con el tiempo pude comprobar que eran gente maravillosa.

Al cabo de unos días me instalé en Oviedo, una hermosa ciudad de donde tengo muchos recuerdos. Allí realicé unos cursos que en esos momento me parecieron interesantes. Mi vida se iba desarrollando con las dificultades propias de una persona que está en un país diferente, al cual había llegado como turista llena de ilusiones. He tenido muchos momentos de tristeza y soledad por estar lejos de mi familia y mis amistades. Además mi estancia en Asturias no estuvo exenta de contrariedades, aunque parezca mentira fue allí donde conocí lo que significaba pasar hambre. La mensualidad que me mandaba mi madre desde Perú dejó de llegarme porque el gobierno de turno exigía ciertos requisitos para permitir que el dinero saliese del país, hubieron de realizarse nuevos trámites para este menester. Gracias a mis amigas que una vez por semana me invitaban a comer a sus casas lograba llenar el estómago, aunque ellos jamás supieron lo que me estaba pasando. La parte positiva de aquella situación es que tuve la oportunidad de conoces a sus familias que me trataron con mucho cariño.

Yo seguía aprovechando los momentos que la vida me iba ofreciendo, me marché por un tiempo a Irlanda. A mi vuelta a España tenía la tarjeta de boda de mi buena amiga Montse al tiempo que mi madre me comunicaba que ya tenía comprado el billete de vuelta para regresar a mi país. Yo le pedí que me diese el tiempo necesario para poder asistir a la boda de mi amiga.

Mi destino iba a dar un giro radical, aunque yo no tenía ni idea de lo que estaba a punto de sucederme. En la boda de Montse tuve la suerte de conocer al que más tarde sería mi marido.

Marcos, llegó tarde al banquete…casualmente fue a sentarse en la silla libre que había a mi lado. Después pude saber que ya el novio le había hablado de mí como persona interesante para él, porque me conocía de unos días que estuve en casa de los familiares de la novia.

Desde el primer momento nos caímos bien, a la hora de brindar él me pidió hacerlo juntos. Yo me negaba porque no le conocía de nada, a pesar de eso los amigos me animaron y terminamos no solo brindando sino haciéndonos una fotografía.

Comencé a aplazar mi regreso a Perú una y otra vez. Me regaló el anillo de compromiso y me presentó a sus padres. Yo no tenía intención de amarrarme a nadie pero después de un año y medio de relación me casé con él.

Hace diez años que por motivo de trabajo nos trasladamos a vivir a Puertollano. De nuevo comenzar de cero para ubicarme en otro lugar diferente, dejando familia, amigos. Adaptarse a la nueva ciudad, sobre todo teniendo en cuenta que me quedaba sola en casa con mis hijos porque mi esposo trabajaba fuera y regresaba con nosotros sólo los fines de semana. Gracias a dios tuve la suerte de conocer gente maravillosa, me adapté al ritmo del pueblo, completamente integrada, sintiéndome una más, viviendo al máximo el latir de la ciudad.

Todo parecía sonreírnos, estábamos ilusionados con las casas que nos habíamos comprado, volcándonos con nuestro trabajo e ilusión en nuestro proyectos, teníamos planes a corto plazo. Cerca estaban las vacaciones de mi marido, las navidades, cuando en una nefasta y fría noche, el 29 de Noviembre del 2008 un desgraciado accidente de trabajo me lo arrebataba, dejándome tan sólo su recuerdo y a mis dos queridos hijos. Marcos y Vanesa, quienes son ahora mi apoyo y compañía. Como también lo son los hermanos de mi marido y los míos propios, con todos ellos tengo largas charlas telefónicas.

Los proyectos que ya teníamos los he llevado a cabo después de su muerte. Habíamos comprado una casa en un pueblo cercano y realicé las reformas que habíamos previsto, a pesar del esfuerzo que suponía porque tuve que obtener el carnet de conducir para tener la suficiente autonomía en mis desplazamientos. Es dura la soledad, sobre todo en días señalados y ante los problemas.

Aún con mucha tristeza, mi vida continúa tratando de ver que detrás de las espinas también hay rosas y  busco día a día cómo encontrarlas en los detalles de las pequeñas cosas.”
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